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28 de abril de 2011

MEDITACIÓN GUIADA PARA LA SANACIÓN CUERPO-MENTE-ALMA

Calmar la mente
La única manera de calmar la mente es, sencillamente, dejar de usarla.
Cuando diriges tu atención a tu cuerpo, diriges tu enfoque hacia un lugar que no es tu mente, y eso trae, de forma natural, un estado de paz y relajación.
No es teoría, es una práctica demostrada una y otra vez cuando hacemos las meditaciones en nuestro Centro de Meditación para el alma RATMAZAN SAI.
Tú no eres tu mente
Estamos tan acostumbrados a usar la mente de forma constante y compulsiva, que se nos olvida que la mente es simplemente una parte de nosotros y no quien somos. La mente es una herramienta maravillosa pero es solo eso, una herramienta. En condiciones ideales, cuando no la necesitas, la apagas.
Cuando haces una meditación, enfocas tu conciencia (quien realmente eres) a un "espacio sin mente" que muchos llaman tu "Yo Interior" - la persona que realmente eres. Las culturas Orientales saben perfectamente cuál es ése estado y cuál es ése espacio, pero en occidente hemos perdido el contacto con ése "Yo Interior" que representa nuestra verdadera esencia.
¿Para qué apagar la mente?
Cuando no conseguimos apagar la mente, empiezan los problemas. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla. La función principal de la mente en nuestro día a día es resolver problemas. Es cuestión de lógica que si estamos usando la mente constantemente, ¡necesitamos un problema constante para resolver!
El resultado es el que conocemos tan bien. Nos pasamos el día "dándole vueltas" a las cosas. Analizando situaciones, pensando de forma repetitiva y compulsiva, enfocando nuestra consciencia en problemas que necesitan ser resueltos.
Los "Trucos" que usamos para calmar la mente.
En nuestra sociedad moderna, hemos creado una serie de "trucos" para calmar la mente de forma momentánea. Usamos distracciones puntuales para evitar ése constante "ruido mental."
Uno de ellos es la televisión. En los EE.UU. muchos la llaman "chicle para el cerebro". Todos conocemos ése especie de "atontamiento" que se siente después de un tiempo mirando la televisión, sobre todo si escogemos un programa que no requiere un esfuerzo intelectual o analítico (la gran mayoría).  Otro es el alcohol y los narcóticos. Las sustancias tóxicas inhiben el funcionamiento del cerebro y, como consecuencia, la mente. Durante el tiempo que estás bajo los efectos del alcohol o las drogas, consigues "calmar la mente" simplemente porque su órgano, el cerebro, funciona peor.
También existen los estímulos físicos, principalmente la comida y el sexo, el deporte, etc. Estos pasatiempos alejan nuestro enfoque de la mente hacia el cuerpo durante el breve momento que estamos llevándolos a cabo.
Como último, están las situaciones que provocan emociones en nosotros. Son maneras muy eficaces de "dejar de pensar un rato." Ver un partido de fútbol, por ejemplo. Jugar a las cartas con amigos. Conducir a velocidad o por carreteras peligrosas, practicar un deporte de riesgo y, curiosamente, el consumismo ("me siento mal, y me compro algo para sentirme mejor").
De todos estos métodos, algunos son beneficiosos, otros son simplemente placenteros y otros son dañinos en diferentes grados de variación.
Pero con todos, el problema consiste en que usamos estos "trucos" para un fin más allá que su propósito, de sentir placer, estar en forma etc... Los usamos para hacer algo que no podemos hacer sin ellos. Apagar la mente.
El resultado de éstos "Trucos para apagar la mente"
- En lugar de comer algo rico por el mero placer de comer, lo haces para distraerte de tus problemas. Cuantos más problemas tienes, más comes, llevando a problemas de obesidad.
- En lugar de disfrutar del sexo por el mero placer del acto, o como manera de demostrar amor hacia tu pareja, se convierte en un acto compulsivo de evasión.
- Gastas todos tus ingresos en productos de consumo para mantener la mente distraída mientras dura el acto de consumo,etc. etc.
Las soluciones que aportan la meditación y relajación
Cuando meditas, consigues distraer o calmar la mente.
Consigues enfocar tu atención a un lugar dentro de ti que no está constantemente analizando, criticando, sintiendo preocupación etc.
Con la práctica, se consigue entrar en un estado meditativo en cuestión de segundos. Cuando eso ocurre, la meditación se convierte en una herramienta muy potente en nuestro día a día. Te sientes mal, y en pocos momentos, apagas la mente, te enfocas en tu "Yo Interior" y viene la paz.
¿Suena utópico? No lo es. Es algo que miles de personas consiguen a diario en todo el mundo y que nosotros practicamos con frecuencia en nuestro Centro.
Lo que ocurre en una meditación guiada en nuestro centro
Primero, sentado en un círculo con luces tenues y música relajante, estás unos momentos simplemente "centrándote". La voz del guía indica en todo momento lo que debes hacer, hacia donde enfocar tu atención y los pasos a seguir para hacerlo.
A continuación, llevamos a cabo un ejercicio de relajación física. Nos centramos en nuestro cuerpo mediante la respiración. Sentir tu respiración es una manera tremendamente eficaz de relajarte y calmarte. Aprendes a respirar de una forma relajada y profunda, induciendo un estado profundo de relajación física.
Una vez conseguido éste estado, empieza la meditación guiada. Durante la meditación, se te guía en un proceso de visualización tomando la forma de un "paseo virtual". Cada visualización es diferente y suele tener un propósito concreto, dependiendo del  tema a tratar como sanación, superación del duelo, etc.,  con  la meditación.
Personas que tienen algo de práctica usan estas visualizaciones para entrar en contacto con su "Yo Interior" y sacar conclusiones y mensajes específicos sobre el tema a tratar. Otras personas simplemente usan el sonido de las palabras para "distraer la mente", consiguiendo así un estado más profundo de relajación. Sea cual sea tu propósito durante una meditación guiada, lo importante es ¡disfrutar del momento y encontrar la guía espiritual en nuestras vidas!


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